La Primavera Vichada
Fotografía antigua en blanco y negro de Laguna La Primavera: un bongo con techo amarrado en la orilla, casas de palma, palmas altas y personas junto al agua.

Historia · Memoria

¿Cómo era La Primavera antes?

«Era algo totalmente diferente». Así lo recuerda Pedro Pablo Pérez Puerta, que llegó al pueblo a los cinco años.

Archivo

Laguna La Primavera, hace varias décadas. Restaurada con IA.

Así era

—¿Cómo era La Primavera cuando usted era joven?

—Sigo siendo joven, ¿no? Todavía mantengo ese espíritu.

Una tinaja de barro y dos sombreros llaneros colgados de un horcón, bajo un caney con techo de palma.
Techo de palma, tinaja y sombrero.

No habían alambrados.

Las casas no estaban encerradas.

Todo mundo se conocía.

El que no era padrino, el muchacho era sobrino, era tío.

Y caminábamos descalzos.

Las casas de palma… no se perdía nada.

Las puertas abiertas.

Pedro Pablo Pérez Puerta

Los jagüeyes

Pozos donde se recogía el agua para tomar y bañarse. «Cada uno tenía un jagüey».

Una tinaja de barro en el corredor de una casa, con una taza encima y un chinchorro colgado; afuera, la sabana.
La tinaja del corredor, donde el agua se mantiene fresca.
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Pero vamos a recordar los jagüeyes, porque el agua era a través de aljibe, allá sobre la bajada. Entonces cada uno tenía un jagüey. Era muy conocido el jagüey de doña Matilde, el jagüey de doña Marcelina, el jagüey de Albina, el jagüey del cura, que le habían puesto un chorro, y entonces lo llamaban el jagüey del chorro del cura, porque tenía una manguera, y ahí íbamos a bañarnos. […] Yo recogí todos esos jagüeyes que nos íbamos a bañar en la mañanita, todos en una frase: «Los jagüeyes de La Primavera me refrescaron el cuerpo y me limpiaron el alma».

Pedro Pablo Pérez Puerta

«Los jagüeyes de La Primavera me refrescaron el cuerpo y me limpiaron el alma».

El reinado de plata

Antes del Festival El Curito, las fiestas tenían una reina, y se ganaba con plata.

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Era un reinado de plata: la muchacha ganaba la que tuviera más plata, y remataban. Y eso era bonito en la medida que el pueblo era pequeño y éramos todos campesinos. Pero en la medida que esto fue surgiendo, ya ninguna muchacha quería que la llevaran a que le metieran plata. Pegar una cintica y cobrar: y pagaban 10 pesos por bailar con la reina. Era muy bonito, eso era una simbología hermosa, cultural. «Remato 20 pesos por bailar con Fulana Primera». Y el otro: «Yo doy 30 para que no la bailen». Y eso se generaba un choque ahí, que era bonito en ese entonces.

Pedro Pablo Pérez Puerta
Cómo llegó el Festival El Curito
  1. $10«por bailar con la reina»
  2. $20«remato por bailar con Fulana Primera»
  3. $30«para que no la bailen»
Dos jinetes persiguen una res en la manga de coleo, vistos desde las gradas.
El coleo sigue vivo en la manga de La Primavera.
1978

El primer coleo

«El primer coleo que hubo acá fue en el año 78. Aquí antes se hacía toreo, y el corral de toros se hacía ahí donde es el parque».

Pedro Pablo Pérez Puerta
El parque principal de La Primavera visto desde arriba: senderos curvos, jardines y árboles entre cuatro calles.
Hoy, el parque. Ahí se hacía el corral de toros.

Donde el que llega se amaña

«Una frase que está en el libro y que está allá en el monumento al curito, en el parque». Y un verso suyo.

Su verso
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«La Primavera, el municipio donde el que llega se amaña». Yo tengo un verso que dice: Primavera, tierra hermosa, donde tengo mi cabaña; sobre la margen derecha una laguna la baña; el canto de aves canoras nos alegran las mañanas; a todo el que nos visita se le quiere y se acompaña; por eso es el municipio donde el que llega se amaña.

Pedro Pablo Pérez Puerta
Un cuatro grande, pintado de amarillo y negro, sobre un tronco en el patio de la finca, entre flores rosadas caídas.
El cuatro del patio de su finca.

Ven a ver el pueblo de hoy.

El parque donde se hacía el corral de toros, la laguna y la manga de coleo siguen en el pueblo.